Los sueños, para que puedan comenzar a realizarse deben ponerse en palabras, darse a conocer.

jueves, 15 de noviembre de 2012

¿Sabías que...? Almack's


Almack's comenzó en 1764 siendo un club de juego y como rival de White. Según una leyenda que perduró durante más de dos siglos, fue fundada por William Macall, quien se dijo que le puso el nombre dando la vuelta a las sílabas de su apellido. Sin embargo, al parecer, su verdadero nombre era William Almack quien cinco años antes, en 1759, había abierto un café en el lado norte de Pall Mall. Era un establecimiento eminentemente masculino donde los caballeros podían comer bien, beber un vino decente y leer tranquilamente el periódico. Con este mismo criterio, abrió el club Almack's, pero fue por el juego por lo que se hizo famoso. La mayoría de los miembros fundadores eran menores de treinta años, incluso uno de ellos, Charles James Fox, tenía sólo dieciséis años cuando se unió al club, llegando a ser uno de los miembros más infatigables. Charles y su hermano Stephen, perdieron en solo tres noches la estrepitosa cantidad de 32.000 libras. Sin embargo, los Fox no eran los únicos que tenían adicción por el juego, ya que muchos caballeros se daban cita allí para apostar cantidades importantes que las propias normas del club imponían. El juego se tomaba muy en serio: no había cuadros en las paredes para no distraer la atención de los jugadores. Llevaban pulseras de cuero para sujetar los encajes de volantes de sus mangas y sombreros de paja para proteger sus ojos de la luz y evitar que el pelo pudiera caer sobre estos. Incluso, a veces, llevaban máscaras para ocultar sus emociones.


Aunque muchos de los socios de Almack's también lo eran de White, pronto la rivalidad se originó entre ambos, por lo que estar en uno de los dos clubs terminó significando la exclusión del otro.

En el verano de 1765, Almack's abrió nuevas salas de reunión en la calle King Street en St. James donde dar cabida a ambos sexos, y para la ocasión celebró un gran baile al que asistió el duque de Cumberland, el héroe de Culloden. Fue uno de los primero clubes en Londres que daba la bienvenida a hombres y mujeres a la vez. A partir de ahí se sucedieron nuevos bailes.

Los bailes y encuentros en las salas de Almack's sobrevivieron al juego que sufrió un golpe fatal cuando uno de sus empleados abrió su propio club en octubre de 1778.

Almack's se puso de moda en Londres y la buena sociedad deseaba su adhesión al club. Un club que estaba dominado por un grupo de influyentes damas de la alta sociedad (con el curso de los años fue presidido, entre otras, por Lady Pembroke, la señora Fitz Roy, Anne Stewart, marquesa de Londoderry, Sarah Villiers, condesa de Jersey, Lady Cowper, Lady Sefton, Mrs. Drummond Burrel, la Condesa de Lieven o la Princesa Esterhazy ) que examinaba a los posibles miembros de una manera descarada y que no tenían reparos en ejercer su autoridad. Por ejemplo, negaron la entrada al duque de Wellington porque llevaba pantalones en lugar de los calzones cortos y el pañuelo blanco requerido por las seis o siete damas de alto rango que gobernaban el establecimiento.

Pero Wellington no fue el único a quien se le denegó la entrada en Almack's, muchas otras personas de rango y fortuna no consiguieron la aprobación de las señoras, cuya manera de regentar el club estaba sujeta a sus caprichos crueles, arbitrarios y despóticos.

Los que conseguían el favor de las patronas de Almack's eran obligados a pagar una cuota anual de diez guineas (una guinea es algo más que una libra esterlina) que les daba derecho a un vale. Tener este vale significaba que eras de la Sociedad con mayúsculas y perderlo, olvidarse de tener categoría en la sociedad londinense. El Comité organizaba un baile con cena una vez por semana (los miércoles), durante la temporada social.

Las instalaciones que el club tenía en la calle King contaban con un salón de baile de 100 pies de largo por 40 de ancho. Estaba pintado en color blanco y paja y decorado con columnas doradas, medallones clásicos, espejos enormes y cortinas azules. Totalmente iluminado por más de 500 velas de cera y en la época de la Regencia por lámparas de gas de lustroso cristal tallado. El mayor número de personas que llegó a albergar fue en torno a las 1700. La orquesta tocaba en un balcón con una barandilla dorada.

Las damas patronas se reunían los lunes por la noche durante la temporada para determinar si echaban a alguien por comportamiento deshonroso (podían destrozar la reputación de una joven debutante) o se admitía a un miembro bien valorado. A los miembros de Almack's se les permitía traer a un invitado, pero el invitado tenía que ser examinado por las patronas antes. No era imprescindible tener dinero pero sí educación y un ejemplar comportamiento. Esta disposición era una manera de mantener al margen a los nuevos ricos. Un título nobiliario podía abrir la puerta del club, pero la crianza y las excelentes formas eran mucho más importantes. Sólo alrededor de tres cuartas partes de los herederos de la nobleza consiguieron el acceso al club.

La gente clamaba por vales para ser admitidos en Almack's porque era el lugar para estar y ser visto. Era una forma de hacer alarde de su rango social y de conocer a otros de estatus similar. La gente que iba a Almack's buscaba afirmar su posición en la categoría de la clase alta. Aparte del salón de baile existían también salas para los que prefirieran el juego. Allí acudían caballeros en busca de esposa con buena dote, por lo que el club se convirtió en el mercado matrimonial más codiciado. Alrededor de 1790, las madres presentaban a sus hijas como debutantes e intentaban que en su tarjeta de baile estuvieran los nombres de los jóvenes casaderos más importantes. Era un acontecimiento digno de celebración cuando una madre podía adquirir vales de Almack's para sus hijas "en edad de merecer".

En Almack's no se daban grandes cenas ni se servían bebidas alcohólicas, únicamente algunos entrantes, pan en rodajas finas con mantequilla fresca y tortas glaseadas, y para beber té o limonada pero, en realidad, la gente no iba allí a comer. La cena daba comienzo a las 11 en punto y en ese momento se cerraban las puertas.


El baile era la principal fuente de entretenimiento, pero sólo estaban permitidos los bailes "decorosos" para evitar así cualquier tipo de irregularidad. Pero como los tiempos iban cambiando, se fueron admitiendo nuevos bailes. En 1814, las patronas del club consintieron en que se introdujera una danza que estaba comenzando a ser muy popular y que fue en principio rechazada porque resultaba muy íntima y escandalosa: el vals. Una vez aceptado por Almack's, el vals se convirtió en una adicción por parte de la sociedad.

En las instalaciones de Almack's se bailó durante décadas. Sin embargo, al mismo tiempo que las patronas llegaban a su senectud también decaía su despotismo y, con ello, el privilegio y la importancia del lugar. En 1863, noventa y ocho años después de la apertura, el club cerró definitivamente sus puertas. No obstante, cuarenta años después, en 1904, intentó surgir de nuevo de la mano de Sir Hugh Stewart Houghton, pero su historia, hasta su cierre definitivo en 1963, está llena de altibajos, cambios de dueño y distintos incidentes que no tienen mucho que ver con la relevancia que Almack's tuvo durante su pleno apogeo que abarcó un periodo de casi cien años.

Hoy en día, en el lugar en el que se erigía Almacks, hay un edificio de oficinas, pero existe una placa conmemorativa recordando el antiguo emplazamiento del famoso club londinense.

Publicado el Domingo, 15 Julio 2012 por http://www.rnovelaromantica.com

2 comentarios:

Liliana M O A dijo...

Me encanto esta nota!!!
Gracias!!!
Hermoso blog!!!

Pequeños Pecados dijo...

Éste es un aporte realmente interesante, gracias ;)

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